CD Tenerife

Historia de un escudo 25/02/2015

Según los historiadores, hace un siglo se formó un equipo en Tenerife llamado Sporting Club Tenerife. Formado desde la raíz futbolística del Añaza, y más tarde, del Nivaria, el Tenerife empezó a caminar en la capital tinerfeña. Se convierten en la referencia futbolística de la isla chicharrera consiguiendo el Campeonato de Canarias los siguientes tres años de su formación. Un escudo que surge con los colores blanco y azul.

Nace el C.D. Tenerife. 

Un periodo en donde el panorama futbolístico casi desaparece en Tenerife, aparece en la isla el Real Betis para animarlo en 1919. El Sporting Club Tenerife se enfrenta a rivales de nivel nacional y extranjero durante los siguientes tres años hasta el verano de 1922. En un caluroso agosto se oficializa el C.D. Tenerife como sociedad  y un escudo que empieza a esbozar el que conocemos hoy en día.

Los siguientes años es claro dominador del fútbol en la isla y empieza a encontrar la rivalidad de la isla de enfrente. Su crecimiento es tal que se tiene que construir un nuevo recinto deportivo llamado Stadium, en donde hoy reposa el Heliodoro Rodríguez López (1925). Con tal obra de arquitectura empiezan a visitar la isla equipos tan fuertes como Sevilla o el Español de Barcelona comandado por el gran portero Zamora.

Ángel Arocha es el primer tinerfeño en ser internacional (1931).

El C.D. Tenerife se convierte en el mejor equipo de Canarias. Un escudo que se hace respetar en el archipiélago. El equipo blanquiazul se embarca en una gira peninsular enfrentándose a los equipos más temibles de la época no dejando indiferente con su juego. Equipos como el Betis, Madrid, Donostia, Barcelona, Atlético de Madrid y Español sufren el fútbol vivaracho de los birrias.

Los años cuarenta son aciagos para el C.D. Tenerife. Aún portando el nuevo escudo en su pecho no le acompaña la fortuna y atraviesa un bache a nivel nacional y regional. En 1950 vuelve a proclamarse Campeón Insular pero no consigue el ascenso a la 2ª División española.

Ascenso del C.D. Tenerife a 2ª División en 1953.

Al comienzo de los sesenta se consigue lo impensable unos años antes, el ascenso a la División de Honor de la mano del gran Heriberto Herrera y dirigido en los despachos por José Antonio Plasencia. La alegría duró poco, un año en la élite del fútbol español. La historia discurre entre la segunda y la categoría de bronce hasta los maravillosos ochenta.

Retorno a la máxima categoría del escudo representativo de Tenerife.

Los ochenta quedan marcados por una figura que brilla con luz propia, Javier Pérez y Pérez. El palmero se hace cargo de la nave blanquiazul con un sólo propósito, hacer un C.D. Tenerife grande. Y lo consigue. El ascenso de la mano de Benito Joanet a la Primera División es el comienzo de la época dorada del equipo blanquiazul. El escudo vuelve a brillar con luz propia dejando atónitos a españoles y europeos. A partir de ahí, una historia más cercana. Descensos, ascensos. Mejores y peores momentos pasados por la afición blanquiazul.

Historia de un escudo que todos los chicharreros llevamos marcados a fuego en el corazón.

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